Muchos
sábados, domingos o post feriados hacen que me replantee como sería mi vida si
no la viviera de ésta manera. ¿Por qué esos días? porque diciéndolo mal y
pronto, son días de resaca. Ojo, no siempre, pero generalmente es así.
Hay adolescentes que prefieren no tomar alcohol, no ingerir drogas, no salir de noche, o de hecho, las tres cosas. Probablemente crean que nosotros, los que tenemos esa clase de desbordes, somos personas con problemas, que no tenemos familia o que nuestra vida es un caos total. Pero no creo que mi vida sea un caos ni mucho menos, que no tenga nada que perder. Personalmente, cuando tomo alcohol o consumo drogas, no lo hago pensando en "mi vida es una mierda, odio a todos, voy a desahogar mis penas". No me caben los adolescentes completamente cerrados, que juzgan a los que tal vez les guste pasarla bien de una manera diferente o perjudicial si se quiere; pero creo que ese tipo de personas no deberían ni ser nombradas acá. No quiero parecer poser, pero ya saben, ser adolescente implica exagerar. No me malinterpreten, obviamente que no me molesta quedarme en casa o hacer algo tranqui con amigos como ver películas algún fin de semana.
Por otra parte: los adultos. Todo padre cree que si su hijo toma, es por la típica razón que acostumbramos a oir: "Te querés hacer el vivo". Por mi parte, es la razón más descartada de todas. Creo que nadie de mi entorno hace lo que hace por querer "hacerse el vivo", muchísimo menos yo.
Creo que todo pasa por una simple razón: divertirse. Cada uno tiene su manera de pasarla bien, así como muchos se divierten de una forma, de este lado, la mayoría se divierte de la manera más fácil, y tal vez para el punto de vista de la sociedad, la más incorrecta. Hablo de personas como yo, como la mayoría de mis pares, los cuales hacemos esto sin llegar a extremos. Somos personas con planes a futuro, que queremos tener una familia y una profesión, de verdad, no somos traumados, conocemos perfectamente nuestros límites.
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